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Inicio > Empresa familiar. La retribución del cónyuge del titular ¿Es gasto deducible para la actividad?

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Empresa familiar.

La retribución del cónyuge del titular ¿Es gasto deducible para la actividad?


Uno de los problemas planteados en el seno de la empresa familiar se puede llegar a plantear en el supuesto de que el cónyuge o hijos menores del contribuyente que ejerce una actividad económica aporten a la misma su trabajo personal. Ello viene motivado porque dice la Ley (arts. 28.2ª y 3ª LIRPF) que ello supondrá un gasto deducible para la empresa y el correlativo rendimiento del trabajo para el cónyuge o hijo, si bien con determinadas condiciones que veremos a continuación.


La Ley establece determinadas condiciones o requisitos para que las cantidades pagadas al cónyuge o hijos menores que convivan con el contribuyente como contraprestación por el trabajo prestado en la actividad, tengan la consideración de gasto deducible para la misma; y de rendimiento del trabajo personal para el cónyuge o hijo;


- Existencia de contrato laboral.
- Afiliación al régimen general de la Seguridad Social.
- Habitualidad y continuidad en el trabajo.
- Que la contraprestación estipulada no sea superior a la de mercado correspondiente a su cualificación profesional y trabajo desempeñado.

En relación a los requisitos anteriores, es conveniente realizar las siguientes precisiones:
En relación a la existencia de contrato laboral, parece razonable entender que la habitualidad y continuidad no impiden al cónyuge o hijos menores realizar contratos temporales ni a tiempo parcial admitidos en la legislación laboral, pues el citado requisito persigue evitar colaboraciones ocasionales o esporádicas de carácter ficticio.
Por otra parte, la existencia de relación laboral debe resultar debidamente acreditada. La Administración laboral ha entendido que puede ser suficiente con el cumplimiento de las formalidades inherentes al régimen general de la Seguridad Social, tales como el libro de matrícula o el parte de alta. En otro caso, habrá de recurrirse a la exigencia de contrato escrito, recibos de salario o, en último caso, declaración jurisdiccional de la existencia de relación laboral.
Nos planteamos a continuación si se cumple con los requisitos anteriores si la afiliación se produce al régimen especial de autónomos. La alusión que hace la norma es al régimen correspondiente de la Seguridad Social, que podrá ser el general, o aquellos regímenes especiales aplicables a determinados sectores de trabajadores por cuenta ajena, como pueda ser el agrario. Pero el régimen de autónomos no permite la afiliación de asalariados. Sin embargo, laboralmente se admite la inclusión del cónyuge del empresario en el régimen general, al establecer que no tienen la consideración de trabajadores por cuenta ajena, salvo prueba en contrario: el cónyuge, los descendientes, ascendientes y demás parientes del empresario, por consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado inclusive y, en su caso, por adopción, ocupados en su centro o centros de trabajo, cuando convivan en su hogar y estén a su cargo (art. 7.2 del Real Decreto Legislativo 1/1994).
A este respecto, la Sentencia del T.S.J. de Asturias de 20 de septiembre de 2000, estableció que no tienen la consideración de gastos deducibles las retribuciones percibidas por la esposa como trabajadora autónoma de la agencia de seguros de la que es titular su marido aunque trabaje en ella de manera personal, habitual y directa, puesto que está afiliada al régimen de autónomos de la Seguridad Social.
La D.G.T. en Resolución de 28 de abril de 2003 se ha referido a la posibilidad de que la Seguridad Social pueda no admitir la afiliación del cónyuge o hijos menores al régimen general, rechazando por escrito la solicitud e incluyéndolos en el régimen especial de trabajadores autónomos. Tal situación ha llevado a la D.G.T. a interpretar en dicho supuesto que si el titular de la actividad puede probar que el cónyuge o los hijos menores trabajan en la actividad en régimen de dependencia laboral y se cumplen los restantes requisitos de la Ley del I.R.P.F., en tales casos las retribuciones al cónyuge o hijos menores tendrán la consideración de gasto deducible. Ahora bien, si la Tesorería General no denegase la solicitud de afiliación al régimen general, las retribuciones satisfechas al cónyuge no tendrían la consideración de gasto deducible.
En el mismo sentido citar la resolución a la consulta nº V2865-11 sobre el  Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas resuelve lo siguiente;

 

La D.G.T en su consulta
El artículo 28 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio, (BOE de 29 de noviembre) –en adelante LIRPF-, recoge las reglas generales para la determinación del rendimiento neto de las actividades económicas en régimen de estimación directa, remitiendo a las normas del Impuesto sobre Sociedades.

Junto a las reglas generales del artículo 28, el apartado 2 del artículo 30 recoge unas normas especiales para la determinación del rendimiento neto en estimación directa, estableciendo la 2ª de estas reglas especiales que "cuando resulte debidamente acreditado, con el oportuno contrato laboral y la afiliación al régimen correspondiente de la Seguridad Social, que el cónyuge o los hijos menores del contribuyente que convivan con él, trabajan habitualmente y con continuidad en las actividades económicas desarrolladas por el mismo, se deducirán, para la determinación de los rendimientos, las retribuciones estipuladas con cada uno de ellos, siempre que no sean superiores a las de mercado correspondientes a su cualificación profesional y trabajo desempeñado. Dichas cantidades se considerarán obtenidas por el cónyuge o los hijos menores en concepto de rendimientos del trabajo a todos los efectos tributarios".

El requisito de afiliación al "régimen correspondiente de la Seguridad Social" hay que entenderlo referido al Régimen General, o a aquellos regímenes especiales aplicables a determinados sectores de trabajadores por cuenta ajena: el Agrario, el de Trabajadores del mar, el de Empleados de hogar, etc.; es decir, que la afiliación a la Seguridad Social deberá realizarse a través del régimen que como trabajador por cuenta ajena le corresponda, no siendo válida la afiliación al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, ya que éste no permite la afiliación de asalariados.
En este punto, cabe señalar que el Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 junio, (BOE de 29 de junio), en sentido similar a lo establecido en el artículo 1.3.e) del Texto Refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 marzo, (BOE de 29 de marzo), establece en su artículo 7.2 que "... no tendrán la consideración de trabajadores por cuenta ajena, salvo prueba en contrario: el cónyuge, los descendientes, ascendientes y demás parientes del empresario, por consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado inclusive y, en su caso, por adopción, ocupados en su centro o centros de trabajo, cuando convivan en su hogar y estén a su cargo". 

La posibilidad de que la Seguridad Social pudiera no admitir la afiliación del cónyuge o hijos menores al Régimen General, rechazando por escrito la solicitud e incluyéndolos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, ha llevado a este Centro directivo a interpretar en dicho supuesto que si el titular de la actividad puede probar que el cónyuge o los hijos menores trabajan en la actividad en régimen de dependencia laboral y se cumplen los restantes requisitos del mencionado artículo 30, en tales casos las retribuciones al cónyuge o hijos menores tendrían la consideración de gasto deducible. 
En correspondencia con esta calificación, las retribuciones obtenidas por el cónyuge o hijos menores tendrán para estos la consideración de rendimientos del trabajo, rendimientos que estarán sometidos a la retención por el titular de la actividad económica. Esta doble calificación procede hacerla extensible también a las cotizaciones al Régimen de Autónomos correspondientes al cónyuge, en cuanto fueran satisfechas por el titular de la actividad. 
Completando lo anterior, cabe indicar que si de acuerdo con lo expuesto las retribuciones al cónyuge o hijos menores no tuvieran la consideración de deducibles, las mismas tampoco tendrían la consideración de rendimientos para el perceptor.

 

Jorge Artal Zafón

Abogado de empresa | Asesor Fiscal

admin@asconfi.es


Al objeto de clarificar el encuadramiento de los socios trabajadores y de los miembros de los órganos de administración de sociedades mercantiles en los distintos regímenes de la Seguridad Social, recojo todas las posibilidades en el siguiente esquema:

 

 

 

V2865-11 SG de Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas

 

05/12/2011

 

Ley 35/2006, Art. 30-2-2ª

 

El cónyuge del consultante trabaja como colaboradora autónoma familiar en la farmacia de la que es titular el consultante, estando dada de alta en el régimen especial de trabajadores autónomos, al haber impedido la Seguridad Social darla de alta en el régimen general.
La cuota de autónomos es satisfecha por el consultante.

 

Si la cuota de autónomos del cónyuge del consultante es gasto de la actividad o bien puede deducirse como gasto de trabajo en la declaración de IRPF que debe realizar la esposa. 

 

El artículo 28 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio, (BOE de 29 de noviembre) –en adelante LIRPF-, recoge las reglas generales para la determinación del rendimiento neto de las actividades económicas en régimen de estimación directa, remitiendo a las normas del Impuesto sobre Sociedades.


Junto a las reglas generales del artículo 28, el apartado 2 del artículo 30 recoge unas normas especiales para la determinación del rendimiento neto en estimación directa, estableciendo la 2ª de estas reglas especiales que "cuando resulte debidamente acreditado, con el oportuno contrato laboral y la afiliación al régimen correspondiente de la Seguridad Social, que el cónyuge o los hijos menores del contribuyente que convivan con él, trabajan habitualmente y con continuidad en las actividades económicas desarrolladas por el mismo, se deducirán, para la determinación de los rendimientos, las retribuciones estipuladas con cada uno de ellos, siempre que no sean superiores a las de mercado correspondientes a su cualificación profesional y trabajo desempeñado. Dichas cantidades se considerarán obtenidas por el cónyuge o los hijos menores en concepto de rendimientos del trabajo a todos los efectos tributarios".


El requisito de afiliación al "régimen correspondiente de la Seguridad Social" hay que entenderlo referido al Régimen General, o a aquellos regímenes especiales aplicables a determinados sectores de trabajadores por cuenta ajena: el Agrario, el de Trabajadores del mar, el de Empleados de hogar, etc.; es decir, que la afiliación a la Seguridad Social deberá realizarse a través del régimen que como trabajador por cuenta ajena le corresponda, no siendo válida la afiliación al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, ya que éste no permite la afiliación de asalariados.
En este punto, cabe señalar que el Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 junio, (BOE de 29 de junio), en sentido similar a lo establecido en el artículo 1.3.e) del Texto Refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 marzo, (BOE de 29 de marzo), establece en su artículo 7.2 que "... no tendrán la consideración de trabajadores por cuenta ajena, salvo prueba en contrario: el cónyuge, los descendientes, ascendientes y demás parientes del empresario, por consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado inclusive y, en su caso, por adopción, ocupados en su centro o centros de trabajo, cuando convivan en su hogar y estén a su cargo". 
La posibilidad de que la Seguridad Social pudiera no admitir la afiliación del cónyuge o hijos menores al Régimen General, rechazando por escrito la solicitud e incluyéndolos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, ha llevado a este Centro directivo a interpretar en dicho supuesto que si el titular de la actividad puede probar que el cónyuge o los hijos menores trabajan en la actividad en régimen de dependencia laboral y se cumplen los restantes requisitos del mencionado artículo 30, en tales casos las retribuciones al cónyuge o hijos menores tendrían la consideración de gasto deducible. 
En correspondencia con esta calificación, las retribuciones obtenidas por el cónyuge o hijos menores tendrán para estos la consideración de rendimientos del trabajo, rendimientos que estarán sometidos a la retención por el titular de la actividad económica. Esta doble calificación procede hacerla extensible también a las cotizaciones al Régimen de Autónomos correspondientes al cónyuge, en cuanto fueran satisfechas por el titular de la actividad. 
Completando lo anterior, cabe indicar que si de acuerdo con lo expuesto las retribuciones al cónyuge o hijos menores no tuvieran la consideración de deducibles, las mismas tampoco tendrían la consideración de rendimientos para el perceptor.


Lo que comunico a Vd. con efectos vinculantes, conforme a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 89 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria.

 

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